Existimos para ser Felices

Publicado en About Open Heart Meditation

Ser felices es algo por lo cual siempre nos hemos esforzado en esta vida. De hecho, si nos fijamos en las motivaciones detrás de nuestros pensamientos y acciones, conscientes e inconscientes, todas son para acercarnos más a esos sentimientos, o al menos a la idea, de la felicidad.

Algunos de nosotros nos hemos preguntado mucho, por qué no podemos mantenernos en la felicidad. El hecho es que a través de los siglos ninguno de los estudiosos y buscadores de la verdad interna, ha encontrado una respuesta completa y duradera. Quizás porque ha estado demasiado cerca para verla…

La respuesta, y la clave, esta en nuestro corazón.

A lo largo de nuestras vidas hemos escuchado la frase "sigue tu corazón." Esto ha sido escrito en innumerables textos sagrados y, a través de casi todas las religiones, desde el comienzo de los tiempos. Esto se debe a que nuestro corazón - incluso sin nosotros darnos cuenta - siente el Amor que viene de la Fuente Verdadera, que nos ama totalmente, y siempre quiere lo mejor para nosotros.

Cuando damos apertura y usamos nuestro corazón, estamos siendo bendecidos con una paz duradera y una felicidad que se puede sentir, y se siente realmente en nuestra vida cotidiana.

Nuestra vida cotidiana se convierte en una manifestación del fuerte nexo con nuestro Creador, que es la Fuente Verdadera. Entonces, un corazón abierto también es la verdadera clave de nuestro progreso espiritual en acercarnos al creador, que es la Fuente de la Eterna Paz y la Alegría Verdadera.

¿Por qué nuestro corazón es la principal conexión con la Fuente Verdadera? ¿Por qué nuestro corazón es el centro de los sentimientos hermosos? ¿Por qué es el corazón la clave, y no nuestro cerebro u otras partes de nosotros?

Nuestro corazón es la clave, porque nuestro verdadero ser esta dentro de nuestro corazón. Nuestra verdadero ser que esta dentro de nuestro corazón seguirá existiendo incluso después de que esta vida haya sido completada. A diferencia de nuestro cuerpo físico que no es más que una "cáscara” temporal de carne y hueso, que un día se convertirá en el polvo, nuestra relación con la Fuente Verdadera es eterna. Es cierto que necesitamos a la Fuente verdadera y su Verdadero Amor, no sólo cuando estamos vivos en esta tierra, sino siempre y para siempre.

Como estamos todavía en nuestro cuerpo físico, nuestro corazón (no el físico, sino el corazón espiritual - el centro de nuestros sentimientos), es el lugar en dónde permanece conectado a la Fuente Verdadera.

Nuestro corazón se comunica con la Fuente Verdadera y recibe directamente sus Bendiciones. Mientras las Bendiciones, podemos sentir tantas cosas bellas dentro de nuestro corazón, en particular la sensación de ligereza, calma, paz, felicidad, alegría y más allá de todas las cosas que alguna vez haya sentido dentro nuestras experiencias materiales.

Estar tranquilo y alegre en todo momento de nuestra vida puede sonar como algo fantástico, e incluso imposible. Debemos reconocer que es nuestro cerebro el que hace este juicio, imponiendo esta limitación falsa.

En este sentido, puede que tengamos un poco de trabajo que hacer para lograr salir de nuestras propias maneras o limitaciones.

Nuestro cerebro es tan fuerte, y hemos pasado una gran parte de nuestra vida dentro de nuestra cabeza, lo cual podría sobrepasar a nuestro corazón al principio. Sin embargo, nuestro corazón sabe que la paz, la tranquilidad y la felicidad nos esperan una vez que comience la apertura y uso de nuestro corazón. Es sólo cuestión de abrirlo para dejar que las bendiciones de la Fuente verdadera hagan todo lo mejor para nosotros.

Que hermoso y emocionante es considerar que todos estos sentimientos maravillosos están dentro de nosotros en todo momento. Todo lo que necesitamos hacer es abrir nuestro corazón hacer uso de el para ser capaces sentir y disfrutar de estas maravillosas bendiciones.

Siempre puedes abrir tu corazón al Creador y usar tu corazón para experimentar la paz, la tranquilidad, y la felicidad que hay dentro.

Irmansyah Effendi, M.Sc.


Traducido al español por Altahir Romero